En: Desinfección0

Son varios los estudios realizados para conocer el nivel de higiene y desinfección que aportan los secadores de mano eléctricos, los de chorro de aire y los dispensadores de toallitas desechables.

La empresa European Tissue Producers (ETS) asiduamente publica investigaciones, realizadas por Eurofins-Inlab (Alemania, 2012) o recientemente por la universidad de Westminster en Londres. La primera se basó en un muestreo de 150 baños públicos, 50 de ellos equipados con secadores de aire caliente, la misma cantidad con chorro de aire y otros 50 aparatos con toallitas de papel para manos. La segunda investigación mencionada se realizó sobre un universo de 2.000 personas.

Las conclusiones afirman que el uso más higiénico es el de las toallas de papel. De hecho, en términos generales, el secador de chorro de aire esparce por el ambiente gotas de agua contaminadas por microorganismos, especialmente en las zonas situadas por encima y por debajo del aparato. El estudio expone objetivamente que por ejemplo, en la parte inferior del secador la contaminación del aire es 20 veces superior a los baños con toallitas. Además, el usuario queda expuesto a las bacterias con una frecuencia 1.000 veces superior que si usara papel desechable.

La investigación concluye que el secador de chorro de aire produjo un incremento de las bacterias de un 15% en las palmas de las manos y un 42% en los dedos. Sin embargo, el método más antihigiénico para las manos es el secador de aire caliente porque incrementa las bacterias en las palmas de las manos en un 254% y un 194% en los dedos. Secarse las manos con toallitas de papel sí reduce las bacterias, exactamente un 77% en la palma de las manos y un 76% en los dedos, cubriendo las expectativas esperadas.

Por todo ello, no es de extrañar que el 61% de los usuarios prefieran el secado de manos con papel desechable, mientras que el 31% se decanta por secadores de aire. Al resto, el 8%, le gustan los dispensadores de toalla de tela. Estos dos últimos métodos son más proclives a la contaminación cruzada.

Otro informe, cuyas conclusiones coinciden con los expuestos, es el titulado “Secarse las manos: Una parte importante de la higiene”, realizado en 2013 por expertos belgas, alemanes, italianos, suecos e ingleses con trabajo en hospitales y universidades de la zona, afirma que los secadores de aire promueven una mayor contaminación microbiana, por lo que recomiendan dispensadores de toallas de papel. Sin embargo, esta elección genera controversia en lo referido a la sostenibilidad.

Aquellos europeos que escogen los dispensadores de toallas de papel para secarse las manos lo justifican argumentando que el hábito de reciclaje crece paulatinamente. En 1995 el reciclaje se mantenía en unos porcentajes del 40%, mientras que en 2012 ya alcanzaba los 70 puntos. Además, los fabricantes de dispensadores tienen conciencia medioambiental, lo que les llevó a crear aparatos con autocorte para conseguir únicamente la cantidad de papel que necesita cada usuario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Captcha loading...