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anochecer en costa con palmeras

La multitud de palmeras infestadas por el picudo rojo se olvidan en los vertederos especializados. En cambio, Santa Pola, localidad alicantina, ha buscado una alternativa, puesta en práctica desde hace dos años. Ha creado un centro de recogida de restos de poda con el objetivo de convertirlos en fertilizantes y biomasa.

Esta planta de gestión y valorización de residuos vegetales recibe unas 3.000 toneladas anuales de palmeras infectadas por el picudo rojo. Según el responsable de la compañía, es la única iniciativa existente en la provincia que almacena y trata los restos palmeras afectadas por la plaga, así como de poda.

Los restos se utilizan para la creación de biomasa destinada al uso de combustible para, entre otras cosas, estufas y calderas de biomasa en instalaciones industriales, públicas, hostelería, agricultura y ganadería.

Y es que “la menor liquidez ha llevado a la gente a preocuparse menos por destruir algo que es peligroso si se abandona”.

Por este motivo, las instalaciones situadas en Santa Pola, se han visto obligadas a reducir el 50% el coste de la recepción de los restos de poda y del tratamiento durante esta temporada.

Riesgos de abandonar los restos de poda

Aún siendo considerada públicamente como una actividad meritoria, se esta detectando  un descenso en la recepción de los restos de poda, debido a la menor liquidez de los Ayuntamientos y de los propietarios de fincas particulares. “Ha bajado el depósito, y hemos contemplado cómo en la sierra, en el campo de Elche y en las orillas de las carreteras hay restos de poda abandonados, lo que supone un alto riesgo, principalmente de incendio”, explica Hamad.

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