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Continuación del post anterior:

La presencia de pulgas y piojos a lo largo de la historia:

eliminar las pulgas y garrapatas del perro

Cuestión de clase: la importancia de la higiene para el control de plagas (o prevención)

 A lo largo de la historia, hubo ciudades que padecieron los estragos tanto de la peste como del tifus. Es el caso, por ejemplo, de las que, debido a su posición estratégica en las rutas comerciales, fueron puerta de acceso de varias epidemias: Barcelona, Nápoles, Marsella o Moscú. En cuanto a las poblaciones afectadas, la peste no distinguía clases sociales: no sólo morían los más desfavorecidos o los habitantes urbanos que vivían apretados en los suburbios. Entre sus víctimas hubo ricos, nobles y clérigos (las ratas y las pulgas también estaban en los castillos y las iglesias).

En cambio, el tifus, al difundirse a través de los piojos de la ropa, fue una epidemia mucho más clasista (con un mínimo de higiene o cambiando las prendas se podía evitar el contagio) y se desarrolló en las capas más desfavorecidas o en los lugares muy concurridos y condiciones sanitarias precarias (por ejemplo, las trincheras de los ejércitos).

 Cambios políticos La peste y el tifus llegaron a cambiar el curso de los acontecimientos históricos. De forma más o menos directa –señala Sistach–, aceleraron algunos fenómenos o contribuyeron a alterar el orden político vigente. Por ejemplo, el rey de Castilla Alfonso XI falleció por la peste durante el sitio a Gibraltar en 1350. Años más tarde, en el 1651, esta plaga golpeó a la ciudad de Barcelona, que así no pudo defenderse del asedio de las tropas castellanas. Fue el principio de la conquista de Catalunya por parte de la Corona española. Al otro lado de la manga, la muerte negra arrasó en Londres en 1665 e influyó de forma decisiva en la segunda guerra anglo-holandesa: el Reino Unido, muy debilitado por la epidemia, sufrió una derrota marítima. Más o menos en la misma época, la ciudad de Venecia sufrió un brote muy violento (1630), del que nunca se recuperó del todo: fue el comienzo del lento declive de su República.

 Caen los imperios En cuanto al tifus, contribuyó a la caída de Napoleón. En la campaña de Rusia la epidemia causó 200.000 muertos entre las tropas galas (el ejército francés contaba con 600.000 efectivos). La hegemonía militar de Francia quedó tocada para siempre: poco tiempo después, con la batalla de Waterloo, Napoleón acabó su reinado. A su vez, el tifus en Rusia entre 1918 y 1922 provocó tres millones de muertos, sobre todo en la capa de población más desfavorecida, que fue la que sostuvo e impulsó la revolución comunista. El descontrol del país ante la epidemia aceleró el cambio de régimen. No hay que olvidar que en la posguerra en España se registraron miles de casos de tifus. La enfermedad fue un factor más que retrasó el desarrollo económico e industrial del país. Más recientemente, en 1995, en Burundi, el tifus influyó en el conflicto entre hutus y tutsis y propició la creación de los campos de refugiados, donde se propagó la epidemia.

 Persecución judía Como varias veces ocurrió a lo largo de la historia, los judíos se llevaron una de las peores partes. Durante la peste en la Europa del siglo XIV, se les acusó de ser los responsables de la hecatombe al haber contaminado el agua (algo que no tiene nada que ver con la propagación de la epidemia). Como consecuencia, hubo una emigración en masa hacia el este, en particular a Polonia, Rusia y Lituania. Los judíos huyeron, además de la muerte, de la persecución. Pero, años después, el destino les volvió a jugar una mala pasada: a los judíos le tocó sufrir el tifus epidémico que se difundió en esta área de Europa en la primera mitad del siglo XX. Cuando el ejército nazi invadió Polonia, había un serio riesgo de sufrir un contagio. De hecho, sostiene Sistach, detrás de la creación de los campos de concentración y de los guetos en la Segunda Guerra Mundial, hay también que considerar este factor: había la exigencia de aislar a los judíos en un único lugar para evitar y limitar la propagación del tifus (debido a ello, unos pocos soldados alemanes contrajeron la enfermedad durante el conflicto).

 La hora de la medicina Después de siglos, permanecen muchos interrogantes sin respuesta: ¿Por qué remitió la gran epidemia de peste? ¿Por qué al cabo de un tiempo la enfermedad dejó de matar con toda su virulencia? ¿La rata transmisora fue reemplazada por otra? ¿Mejoraron las condiciones de vida? ¿El ser humano desarrolló una forma de inmunidad? Lo que está claro es que la medicina, hasta que consiguiera encontrar una solución al problema, no supo ponerle remedio. Las sangrías no producían ningún beneficio, con lo que al final la única manera de evitar el contagio era aislar a los enfermos para que la enfermedad no se extendiera, con el acordonamiento y la cuarentena. Hubo que esperar siglos, en concreto hasta la edad dorada de la epidemiología a finales del siglo XIX y principios del XX, para conseguir asociar la peste y el tifus a la pulga y los piojos (en este sentido, no es descabellado decir que uno de los grandes inventos en la historia fue el microscopio). En la actualidad, para la peste y el tifus incluso hay una vacuna (se recurre a ella en muy pocos casos), mientras que los antibióticos permiten curar y eliminar la infección.

¿La lección aprendida? Desde 1997 no se ha reportado ningún brote epidémico grave de tifus. Para la peste hay incluso que ir más atrás: la última epidemia europea tuvo lugar en Oporto en 1898. Ratas y pulgas no se pueden erradicar. Estamos condenados a convivir con ellas. Pero se puede decir que estas hecatombes pertenecen al pasado. No obstante, no hay que excluir que en el futuro la historia de la humanidad corra el riesgo de enfrentarse a otra epidemia. Tenemos que recordar que, aunque el hombre se obstina en vivir en un entorno seguro pero artificial, siempre estaremos en contacto con la naturaleza. Basta que se produzca una reacción adversa, por ejemplo, a raíz del contacto del hombre en la selva tropical virgen con algunos insectos poco conocidos. De hecho, recuerda Sistach, “cualquier alteración del medio ambiente contribuye al desequilibrio ecológico y posibilita la aparición y difusión de agentes patógenos que antes parecían inexistentes o irrelevantes”.

Hoy, más preparados ¿Habrá más hecatombes como las que causaron los piojos y las pulgas? “No se puede descartar, pero es poco probable que vengan por este lado. Estas epidemias estuvieron muy relacionadas con la falta de higiene, que hoy en día no es un problema tan grave. Hoy estamos más preparados para hacer frente a una pandemia, naturalmente, pero no somos ni mucho menos invulnerables”, explica Salvador Macip, profesor de Mecanismos de Muerte Celular en el departamento de Bioquímica de la Universidad de Leicester (Reino Unido) y autor del libro Las grandes plagas modernas (Destino). En todo caso, no parece que el peligro vaya a venir de los insectos. “Los datos que tenemos actualmente sugieren que el mayor peligro a nivel de pandemias agresivas serían virus nuevos que puedan saltar de los animales a los humanos. En estos casos no hace falta que ningún insecto actúe como transmisor”, precisa Macip.

 

Las plagas del futuro

¿Podemos dormir sueños tranquilos? “El peligro de que una pandemia mortal aparezca de repente existe aún. Los microbios evolucionan constantemente y aunque tenemos muchas armas para luchar contra ellos, no podemos bajar la guardia. De hecho, se están extendiendo peligrosamente unas cepas del bacilo de la tuberculosis que son resistentes a casi todos los antibióticos que tenemos. Y en el campo de los virus, que son los microbios más peligrosos, cada año aparecen nuevas formas, algunas muy agresivas. El virus de la gripe es un buen ejemplo. Si se llegara a combinar la alta mortalidad de algunas cepas con la facilidad de propagarse de otras, algo que no es imposible, tendríamos problemas muy serios”, concluye este experto. De ahí surge la pregunta: ¿hemos aprendido la lección nosotros, los seres humanos?

 

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20121109/54354294559/pequenos-pero-matones.html#ixzz2CeEK0swX

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