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Para el Coronavirus con servicios de Desinfeccion

Tras los comentarios que proliferan los últimos días sobre la vuelta a la normalidad, o por lo menos a una nueva normalidad, surgen dudas e incertidumbres corrientes sobre cómo debe ser esta.

Entre otras cosas, es especialmente delicada la de ciertos establecimientos públicos donde pueda producirse confluencia de personas. Para eso, y adelantándose a la situación, muchos de estos se preguntan cómo va a ser este retorno a la actividad, qué separación deberá respetarse entre las personas para cumplir con la distancia de seguridad, o hasta qué punto es adecuado o no el uso de mascarilla y guantes. Mientras algunas de estas cuestiones parece que se van resolviendo y se entiende que todo apunta al uso masivo de mascarilla por parte de toda la población, a la nueva costumbre de mantener cierta distancia entre todos, o a que el uso de guantes es conveniente solo de forma ocasional, priorizando siempre el lavado de manos, hay otros temas que generan dudas: ¿Hay que desinfectar las instalaciones antes de ser usadas? ¿Es mejor hacerlo después? ¿Cómo se puede hacer? ¿Quién puede hacerlo? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué tipo de instalaciones sí y cuáles no? ¿Cómo se puede verificar que se haya hecho bien?

No son pocas las cuestiones que se pueden plantear alrededor del tema, y ante las dudas, la inseguridad y la incertidumbre, siempre aparecen soluciones aparentemente fáciles buscando resguardo en estas inseguridades. Surge aquí el tema del que se habla cada vez más en la prensa, la televisión, las redes y en los círculos de aquellos sobre los que recae la  responsabilidad de tomar una decisión cuando tengan que abrir sus establecimientos: el Ozono como desinfectante.

¿Qué dice la ciencia sobre el uso de Ozono como Desinfectante y qué dice Europa?

El Ozono (O3) se diferencia del Oxígeno (O2) en un solo átomo de oxígeno para cada molécula, transformándolo en un biocida según el reglamento europeo relativo a la comercialización y el uso de los biocidas a efectos del EEE. Un cambio tan simple hace que pueda tener efecto desinfectante, además del valor añadido de la sencillez con la que se puede producir con aparatos y generadores de ozono no excesivamente complejos ni caros. La disponibilidad de Oxígeno en el ambiente hace que se pueda generar el Ozono in situ, y el tamaño de estos generadores hace que se pueda aplicar aparentemente de forma sencilla. Pero esto no hace que se transforme en un desinfectante válido por sí mismo. Mientras se ha demostrado efectividad para desinfección del aire o del agua, hay que recordar que el actual Coronavirus no está de forma constante en el aire, sino que es más fácil que permanezca en superficies inertes o se transmita directamente de persona a persona.

Es importante además, saber que los responsables de la puesta en el mercado de estos sistemas, deben notificarlo al Ministerio de Sanidad, de acuerdo con la Disposición Transitoria segunda del RD 1054/2002 del 11 de octubre, pero la cual se regula el proceso de evaluación para el registro, la autorización y la comercialización de biocidas. Además esto no implica la conformidad del Ministerio de Sanidad.

Por otra parte, todavía no hay evidencia para garantizar que éste se instaure como un método efectivo de desinfección contra el Coronavirus.

Así pues, se ha revelado como efectivo y práctico para la desinfección de agua según la OMS, pero existen dudas acerca de su uso como desinfectante contra el SARS-CoV-2, y aunque todo apunte a que puede ser una buena solución, hay parámetros a tener en cuenta difícilmente controlables por el usuario sin formación previa tales como el cálculo de la concentración mínima necesaria para desinfectar, el tiempo de exposición a esa concentración, el retorno del ambiente a las condiciones de uso seguras o la posible interacción con otras sustancias químicas existentes, además de tener en cuenta la seguridad del propio personal aplicador. Según la nota que publica el Ministerio de Sanidad con fecha 27 de Abril, está siendo estudiado, y es que existen dudas principalmente sobre las dosis de uso necesarias para garantizar su eficacia frente al Coronavirus y sobre los efectos que estas dosis pueden tener para la salud.

Mientras llegue una nueva fase de estabilidad, y viendo la necesidad de una vuelta segura a los espacios públicos o a los espacios laborales, puede priorizarse otro tipo de medidas enfocadas más a la prevención que a la actuación cuando ya puede ser tarde: la Bioseguridad como norma de prevención en espacios de trabajo, en la industria, en espacios públicos o en la industria alimentaria como complemento a los planes de prevención previos. En este ámbito, los profesionales de Actualia están en constante formación y adaptación, y actualmente desarrollando planes de Bioseguridad para este tipo de espacios en los que atacando al problema desde el origen, se pueden conseguir mejores resultados  con más seguridad y menor esfuerzo.

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