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campo de vid

Los alimentos considerados oficialmente ecológicos siguen un proceso de cultivo natural, que mejora la calidad alimentaria y desechan la intervención de agregados químicos que engorden, mejoren la estética o hagan más resistentes las plantaciones. A pesar de no apostar por los químicos, en ocasiones, es necesario aplicar aditivos sostenibles, aceptados y bien visto por los miembros del gremio.

En esos casos se utilizan productos respetuosos con la agricultura ecológica, es decir, técnicas como el abonado orgánico (mantiene la estructura del suelo y mejorar la fertilidad a partir de productos biodegradables naturales) o la rotación de cultivos que rompe los ciclos biológicos de las plagas. Por tanto, se busca mantener el equilibrio biológico del medio ambiente para conseguir alimentos sin el empleo de materias químicas sintéticas. Los productos respetuosos con la agricultura ecológica destinados a minimizar las plagas son los permitidos en el Anexo B, Reglamento CEE 2092/91. Éstos son los principales:

  • Aceites vegetales (por ejemplo aceite menta, aceite de pino).
  • Preparados a base de Quassia amara.
  • Microorganismos como Bacillus thuringiensis.
  • Jabón de potasa.
  • Permanganato potásico.
  • Aceites minerales.
  • Feromonas (sólo para trampas).
  • Trifosfato férrico (molusquicida).
  • Piretroides (deltametrina y cibalotrina, sólo para trampas).

 

Cuando el uso de productos respetuosos con la agricultura ecológica obtiene productos ecológicos

Empresas que se dedican al cultivo de productos ecológicos deben asegurarse la supervivencia de su género; consecuentemente usan productos respetuosos con la agricultura ecológica para facilitar la supervivencia. Del rechazo de aditivos químicos se obtienen productos ecológicos. Éstos son más naturales, nutritivos y saludables.

Según ha confirmado una investigación realizada por un equipo internacional dirigido por la Universidad de Newcastle en 2014 los alimentos sostenibles contienen hasta un 60% más antioxidantes que los convencionales, menos metales pesados, y entre 10 y 100 veces menos de pesticidas –cuando sucede es consecuencia de contaminación cruzada con cultivos vecinos-. Este estudio contradice al realizado en el 2009 por la Food Standards que concluía que no había diferencias sustanciales entre los productos convencionales y ecológicos.

Para comercializar en España productos con denominación “ecológico” deben pasar los controles pertinentes que aseguren que en el caso de haber sido tratados es con productos respetuosos con la agricultura ecológica, además de cumplir con  normas de etiquetado. La finalidad es facilitar su identificación a los consumidores finales. El consumidor verifica la autenticidad de los productos respetuosos con la agricultura ecológica por la estampa de la ecoetiqueta o etiqueta ecológica, de validez europea; así como  por contener la terminología “orgánico, ecológico, eco, biológico, bio” en el envasado.

No hay diferencia tácita entre estos conceptos, a pesar de que haya países que usen un determinado significante para designar el concepto. Por ejemplo,  España – ecológico; Portugal y Francia – biológico; Reino Unido – orgánico.

Cómo conseguir la etiqueta ecológica

La agricultura ecológica está en auge, pero si se quieren comercializar es necesario la obtención de la ecoetiqueta; es un certificado que avala al consumidor la buena práctica del cultivo. Los auditores en consultoría medioambiental de ACTUALIA ofrecen el asesoramiento necesario para la consecución de la ecoetiqueta, la cual verificará sus productos como elaborados y respetuosos con la agricultura ecológica.

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