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niña feliz comiendo pasta sin gluten en restaurante

El 13 de diciembre de 2014 entró en vigor el Reglamento Europeo 1169/2011: Normativas del Etiquetado de Alimentos, en ámbito de legislación alimentaria que regula la información facilitada al consumidor. Esta norma en seguridad alimentaria afecta a todos los empresarios de hostelería -alimentos envasados y servicios de restaurante y comedor– que han de haber incorporado los cambios exigidos en las etiquetas de productos alimenticios: mayor tamaño de letra, denominación del alimento, información nutricional obligatoria, lista de ingredientes, alérgenos, país de origen o lugar de procedencia, identificación de la empresa, venta a distancia, menciones adicionales obligatorias. El objetivo es conseguir un etiquetado más claro y comprensible.

La legislación alimentaria magnifica la importancia de la información nutricional, haciendo especial hincapié en el número de calorías o carbohidratos de carbono, azúcares, sal o grasas saturadas, etc.

Un año después de las nuevas etiquetas de productos alimenticios, se realiza un estudio para conocer el comportamiento del consumidor sobre la información alimentaria; cuya muestra son 1.511 entrevistados españoles con el rol de responsables de compra.

 

Cómo las etiquetas de los alimentos influye en la compra

El estudio destaca que el  63% de los responsables de compra encuestados, y que habitualmente se fijan en el etiquetado de los alimentos, no ha percibido los cambios introducidos por esta legislación alimentaria. Sin embargo, quienes sí lo hicieron (36%), notaron cambios, principalmente, en las alergias e intolerancias (17%), claridad de información nutricional y el origen vegetal de aceites y grasas vegetales (10%). En menor medida, notarios las variaciones en la agrupación de los datos nutricionales, la sustitución de la nomenclatura “sodio” por “sal” e incorporación del país de origen lugar de procedencia.

A pesar de las nuevas llamadas de atención incentivadas por la legislación y el nuevo etiquetado de alimentos, el 94% de los consumidores habituados a leer el etiquetado siguen fijándose en la fecha de caducidad o consumo preferente del producto; seguido de las características del alimento (81%) y se inclinan por seleccionar aquel con menor sal, azúcar, grasa o light. El grupo de edad más preocupado por la información alimentaria son los jóvenes de entre 16 y 24 años y las mujeres en general

El contenido de las etiquetas de productos alimenticios influye en la decisión de compra. El consumidor se decanta por los artículos según la fecha de caducidad (31%), los bajos en sal, sin azúcares, sin grasas o lights (16%), el listado de ingredientes (15%) y el país de origen (11%).

A pesar de los cambios incorporados, llama la atención que el 57% de los encuestados considera que el etiquetado sigue siendo poco o nada legible y el 52% que la información recogida es poco o nada clara. Además, 9 de cada 10 afirman que la presencia de alérgenos debería tener más peso.

El departamento de Seguridad Alimentaria de ACTUALIA recuerda que legislación y etiquetado de alimentos apunta como alérgenos de declaración obligatoria: el gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, moluscos, atramuces y derivados de éstos. Las cartas de restaurantes deben explicitar si los platos contienen alguno de los listados, tal y como dicta la legislación alimentaria.

Las empresas que no cumplan con las técnicas de autocontrol en materia de seguridad alimentaria se enfrentan a sanciones que van desde los 5.000 € a los 600.000 €. Los consultores de seguridad alimentaria de ACTUALIA ofrecen los servicios a los empresarios de hostelería con el fin de asegurar el cumplimiento de toda la normativa exigida por el Ministerio de Sanidad.

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