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Consejos para evitar la intoxicación alimentaria por el uso de bolsas reutilizables

Hasta el 2017 los españoles habíamos consumido 238 bolsas por persona al año, cifra que se pretende reducir desde la Unión Europea. El objetivo para el 31 de diciembre de 2019 es reducir el consumo de bolsas de plástico a 90 por persona y año, para favorecer al medio ambiente; en diciembre de 2025 no se quiere superar las 40.

Desde el 1 de enero de 2018 entró en vigor la Directiva 2015/720, con moratoria hasta el 1 de julio, la cual dicta que todos los establecimientos españoles deben cobrar entre 3 y 30 céntimos por cada bolsa de plástico que entreguen. El precio se estima en función del espesor y materia de la bolsa. Las degradables de un sólo uso y menos de 15 micras son las más caras; las degradables de entre 15 y 29 micras cuestan 10 céntimos. Las más económicas (2, 3 y 5, según su tamaño)  son de almidón de cereales o papa; aptas para un reciclaje 100%.

Serán gratuitas aquellas muy ligeras destinadas a transportar alimentos a granel, como pueda ser la fruta o verdura.

Como consecuencia directa de la aprobación de la ley, incrementa el uso de bolsas de cáñamo, lino y otros materiales, reutilizables. Es un acto muy meritorio para la ecología, pero puede poner en riesgo la seguridad alimentaria del consumidor.

Este tipo de bolsas pueden estar intoxicadas por bacterias como la  campylobacter o salmonella, fruto de la contaminación cruzada. Según nuevos estudios, este tipo de bacterias puede sobrevivir más de 25 días en determinados alimentos, como pueda ser la lechuga. De acuerdo con la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA) los alimentos crudos envasados pueden contener trazas de organismos nocivos en la exterior del envoltorio y a su vez trasladarlos a las bolsas u otros alimentos.

Por tanto, la práctica ecológica de reutilizar las bolsas puede ser beneficiosas para el medio ambiente, pero pone en riesgo la seguridad alimentaria, si no se usan debidamente. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania, publicó un aumento exponencial de los casos de E. Coli acto seguido de la retirada de bolsas de plástico gratuitas. Asimismo, otro estudio detectó la presencia de estas bacterias en el 8% de las bolsas reutilizables analizadas.

¿Cómo minimizar la intoxicación alimentaria por el uso de bolsas reciclables?

La FSA recomienda el buen uso de las bolsas reutilizables con miras a minimizar su riesgo de intoxicación alimentaria, a través de cinco sencillas acciones:

  • Apueste por bolsas de algodón: Se aconseja usar bolsas reutilizables hechas de algodón porque pueden lavarse en la lavadora con regularidad o cuando se desparrama algún líquido. En el caso de usar bolsas con otros materiales, no aptos para lavadoras, habrá que sustituirlas por otras nuevas cada cierto tiempo.
  • Almacenamiento de la bolsa: No guarde las bolsas por tiempo prolongado en ambientes de calor porque favorece a la proliferación de microorganismo. Ejemplos: maleteros del coche o cocinas.
  • Utilice bolsas independientes para alimentos de características similares: Disponga de varias bolsas: una para alimentos crudos, otra para preparados y otra para los no alimentarios. Realice una marca a las bolsas para no variar el uso de cada bolsa en futuras compras.
  • Use bolsas térmicas en meses de calor: Coloque los alimentos perecederos en bolsas térmicas para no romper la cadena del frío y mantenerlos frescos durante más tiempo.
  • Compruebe que no haya derrames en las bolsas: Después de cada compra debe asegurarse de la ausencia de derrames de los alimentos. En el caso de producirse, lave la bolsa en la lavadora; si no fuera apta habría que sustituirla por otra nueva.
Las bolsas de plástico se pagarán, según la Directiva 2015/720

En ACTUALIA, como expertos en seguridad alimentaria recomendamos llevar a cabo las recomendaciones indicadas, son gestos muy sencillos que favorecen la higiene y desinfección de las bolsas de plástico. La reutilización de las mismas es una propuesta magnífica, siempre que se haga un buen uso de ellas.

gricultura. Consecuencia de ello, la Unión Europea regula la libre producción y comercialización de fertilizantes con la normativa CE 2003/2003. Paralelamente, cada país tiene su legislación complementaria en materia de fertilizantes, donde contempla otros abonos, enmiendas, organomineralescorrectores y abonos especiales. En España lo regula el Real Decreto vigente 824/2005 sobre productos fertilizantes.

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