El primer Informe Nacional de Evaluación de Riesgos en Edificios Prioritarios pone de manifiesto que la implantación del Plan Sanitario del Agua (PSA) en España es todavía limitada.
Esto no se debe a la inexistencia de la obligación, sino, en muchos casos, a una identificación incompleta de los edificios que deben cumplirla.
Según los datos disponibles, se han notificado 890 edificios prioritarios. No obstante, el propio informe señala limitaciones en la recopilación de información y una participación desigual entre comunidades autónomas, por lo que es razonable considerar que el número real es superior.
En cualquier caso, la aplicación de la normativa no depende de que el edificio esté registrado, sino de que cumpla los criterios establecidos.
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ToggleQué se considera un edificio prioritario
El Real Decreto 3/2023 define los edificios prioritarios como grandes instalaciones o locales de uso público con un número elevado de usuarios potencialmente expuestos a riesgos relacionados con el agua.
No todos los edificios de determinadas tipologías están incluidos automáticamente. La consideración como prioritario depende de que se superen determinados umbrales:
- Hospitales o clínicas: más de 200 camas, o aquellos que dispongan de unidades de cuidados aumentados (UCI, neonatales, trasplantes, quemados, entre otras).
- Residencias geriátricas: más de 150 camas.
- Hoteles, apartoteles o similares: más de 400 plazas de alojamiento.
- Centros educativos: más de 1.000 plazas, o con internado (más de 200 camas).
- Instalaciones deportivas cubiertas: más de 3.000 m².
- Centros penitenciarios: más de 1.000 plazas.
Por tanto, la obligación no se aplica por el tipo de edificio en sí, sino por su dimensión, uso y nivel de exposición de los usuarios.
En el análisis nacional, los hoteles y alojamientos turísticos representan el mayor porcentaje de edificios notificados, seguidos de hospitales y centros educativos.
Obligaciones asociadas al PSA
El marco normativo establece que los titulares de los edificios prioritarios deben implantar un sistema de gestión basado en el análisis de riesgos.
De forma general, esto implica:
- Evaluar el riesgo en las instalaciones interiores de agua
- Implantar un Plan Sanitario del Agua (PSA)
- Controlar la calidad del agua hasta el punto de uso
- Registrar el edificio y reportar información a los sistemas establecidos
Estas obligaciones se alinean con el enfoque preventivo promovido por la OMS, basado en la identificación y control continuo del riesgo.
La normativa establece, además, plazos para la implantación, ejecución de medidas y revisiones periódicas.
Situación actual y principales carencias
El informe nacional refleja una implantación desigual del PSA y la evaluación de riesgos.
Entre los aspectos identificados destacan:
- Predominio del abastecimiento mediante red pública
- Presencia de deficiencias recurrentes en instalaciones (depósitos, temperaturas inadecuadas, tramos con estancamiento)
- Aplicación no homogénea de metodologías de evaluación de riesgos
Esta situación indica que, en muchos casos, los riesgos asociados al agua no están completamente identificados ni gestionados.
Del control reactivo al enfoque preventivo
Tradicionalmente, la gestión de la calidad del agua en edificios se ha basado en controles analíticos puntuales y en la actuación una vez detectado un problema.
El PSA introduce un enfoque diferente, basado en:
- Identificación sistemática de peligros
- Evaluación del riesgo en función de su probabilidad y gravedad
- Definición de puntos de control y puntos críticos
- Implantación de medidas preventivas
Este modelo permite anticipar situaciones de riesgo en lugar de limitarse a reaccionar ante ellas.
Proceso de implantación de un PSA
La implantación de un PSA no consiste en una acción puntual, sino en un proceso estructurado que incluye:
- Determinación de si el edificio cumple los criterios de prioridad
- Análisis de las instalaciones (agua fría, ACS, depósitos, puntos terminales)
- Identificación de peligros potenciales
- Evaluación y priorización de riesgos
- Definición e implantación de medidas de control
- Documentación y revisión continua del sistema
Con la información disponible podemos concluir que existe una diferencia significativa entre el número de edificios que cumplen los criterios de prioridad y aquellos que han desarrollado un PSA completo.
La ausencia de inspección o requerimiento específico no exime del cumplimiento de la normativa.
La gestión del riesgo asociado al agua en edificios prioritarios debe abordarse de forma sistemática, conforme a los requisitos establecidos en el marco normativo vigente.



